Por Agostina Parisí
El testimonio de Elsa Patricia Trigueros, testigo propuesta por la querella, sacó a la luz aquella cita acordada para la mañana del 2 de Junio, a la que Ana, Jorge y Carlos nunca llegaron. Además, constituyó un puente para comprender un poco desde adentro algunas de las actividades que desarrollaban en los años 70’ como miembros de la Juventud Universitaria Peronista.
El testimonio de Elsa Patricia Trigueros, testigo propuesta por la querella, sacó a la luz aquella cita acordada para la mañana del 2 de Junio, a la que Ana, Jorge y Carlos nunca llegaron. Además, constituyó un puente para comprender un poco desde adentro algunas de las actividades que desarrollaban en los años 70’ como miembros de la Juventud Universitaria Peronista.
Patricia conocía a Ana, Carlos y Jorge de la militancia, cuenta. “Todas las organizaciones estudiantiles nos identificábamos bajo la JUP. A Carlos lo conocí en encuentros, porque militaba en medicina. Con Jorge y Ana teníamos una relación muy estrecha”, relata luego de que el fiscal le pide que se explaye en todo lo que conoce.
Militar en los 70
“Todos los estudiantes estábamos inquietos por la vuelta de Perón. Leíamos Marx, Lenin, el Che. Veíamos que para que generar transformaciones el cambio también tenia que darse dentro de la universidad”, atestigua Patricia. Explica que lo que hacían los grupos universitarios era debatir y generar discusiones, mediante asambleas democráticas. Afirma que en el ambiente había un debate sobre si era correcto o no el Golpe de Estado. “Con el pase a la clandestinidad de montoneros, quedamos todos metidos en la misma bolsa, la ciudad se había convertido en una casería”, dice.
Un derecho humano y fundamental que fue proscripto por el gobierno defacto fue el derecho a la libertad de expresión. “Se había perdido la posibilidad de hacer difusión de lo que nosotros pensábamos” expresa Patricia.
Indica que dentro de una organización de militancia estudiantil, participar en el área de prensa significaba hacer volantes manifestando determinados posicionamientos políticos. “Mucha gente de prensa estaba vinculada a Ciencias de la Información, porque era propio de la carrera”, dice. Además explica que esta fue una de las escuelas que se cierran después del golpe, -“ahí estaban los debates mas profundos”.
La cita del 2 de Junio
La testigo declara que el encuentro acordado con Ana, Jorge y Carlos, tenía como objetivo desenterrar un mimeógrafo del patio de su casa de vacaciones, ubicada en Villa Rivera Indarte. Este aparato, ya prohibido en aquel momento, era necesario para la difusión de volantes.
La cita se había acordado a las 10 de la mañana, explica Patricia. Primero se juntarían entre los estudiantes a comer un asado y luego sacarían de la tierra el mimeógrafo, para el cual se requería mucha fuerza, cuenta la testigo.
Patricia explica que se encontraba bajo la orden de levantar la cita si los jóvenes no aparecían en la casa antes de la una de la tarde. Pasada esa hora, y con una compañera de la facultad, la testigo cuenta que se dirigen al departamento de Jorge. Además de amiga, Patricia era vecina de el; ambos vivían en el mismo edificio sobre la calle Chacabuco.
La testigo explica que una vez que ambas tocan timbre en el departamento de Jorge, escuchan golpes y ruidos de martillo, situación frente a la cual deciden irse.
Aquella misma mañana, cuando Patricia se encuentra en su casa junto a su madre, declara haber visto en la televisión la noticia de la muerte de Ana, Jorge y Carlos. “En ese momento supimos que a los chicos los habían matado de forma inmediata, que habían sido interceptados”.
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