Carmen Graciela Oliva
Hermana de Carlos Delfín Oliva. Conocía a Ana y Jorge de la JUP, ella también era militante.
En su testimonio, Carmen declara que el día 2 de Junio de 1976 recibe la visita de Héctor Ernesto Hunziker. Conocido como “el conejo”, el es el cuarto estudiante que acompaña esa mañana a Ana, Jorge y Carlos.
La testigo cuenta que en la conversación que mantienen, Hunziker le cuenta sobre el encuentro ese día con sus otros compañeros. Le explica que estaban conversando los cuatro en el barrio Villa Cabrera y que Jorge había visto pasar un integrante del D2 (Departamento de Informaciones de la provincia de Córdoba) al cual supo reconocer debido a que en otra ocasión había sido detenido, afirma. Declara, además, que “el conejo” le explica como Ana, Jorge y Carlos suben al Fiat 128 de Jorge, y la sucesión de los hechos. El se dirige a la parada de colectivos, y ve un patrullero que no deja circular el auto de los jóvenes, explica Carmen. Hunziker le cuenta que a la primera de los tres que agarran es a Ana. “Hunziker estaba shokeado, no sabía qué les había pasado”.
Ángela Silvia Villanueva
Hermana de Ana María Villanueva.
Frente al tribunal, declara que nunca supo la dirección de la pensión en donde vivía Ana María. Explica que la intención de su hermana era de proteger a su familia. No estaba completamente al tanto de la vida que llevaba Ana como militante en la universidad. Sabía que tenía participación en el centro de estudiantes, y que militaba en un partido político que Silvia desconocía, explica.
Manifiesta que aproximadamente desde el año 75’ Ana ya no tenía su documento de identidad.
María Cristina Villanueva
Hermana de Ana María Villanueva.
En su declaración, menciona sobre el encuentro, tiempo después, con un periodista alemán a quien le cuenta lo sucedido. “La primera vez en dos años que yo cuento que mataron a mi hermana, que hay muchos mas, que hay desaparecidos. Lo conté para detener esto desde afuera, para contar lo que estaba pasando”, dice María Cristina.
Ella también era militante en la universidad. “Las asambleas eran discusiones de estudiantes que se daban la palabra, y se realizaban para tratar diferentes temas”, afirma. Confiesa que un día se encontraba en la vía pública pintando en una pared contra el golpe de Estado. “Me tuvieron todo un día en averiguación de antecedentes. Estuve un día vendada ahí adentro”.
Aquí estamos. Para que nunca más el silencio sea cómplice del crimen. Para que la palabra no se pierda entre el ruido. Para que la soledad sea derrotada y no haya fronteras para la esperanza. Para que nadie quede sin lugar para sembrar la memoria. Para que todos puedan entrar y salir y las paredes no sean cárceles sino cobijo. Para que este país nunca vuelva olvidar a quienes por ellos y con ellos es. SubComandante Marcos
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